Molto Rossini

Primer concierto del año
06/01/2020
 
 

Una vez celebrado su primer centenario por todo lo alto, La Pamplonesa “abre” su segundo siglo de vida con un concierto integrado por algunas de las más famosas “overturas” de ópera del célebre compositor italiano Gioachino Rossini (1792-1868). Además de la música, el gran maestro de Pesaro tenía otra gran pasión: la gastronomía. Un perfecto menú rossiniano en el se encuentran platos tan importantes como El barbero de Sevilla, La gazza ladra o Guillermo Tell, entre otros.

 
 
 

PROGRAMA

NOTAS AL PROGRAMA

Celebrado el primer centenario por todo lo alto, La Pamplonesa “abre” su segundo siglo de vida con un concierto integrado por algunas de las más famosas “oberturas” de ópera del célebre compositor italiano Gioachino Rossini (1792-1868). Rossini es al mismo tiempo imprescindible y poco conocido, innovador y retrógrado. Estas contradicciones se explican por la época que le tocó vivir: hombre de su tiempo, tenía un pie en el Antiguo Régimen y otro en la Europa liberal. Así, de su pluma salieron a veces de forma confusa arias con floridos ornamentos junto a acentos dramáticos que enseñaron a sus sucesores el camino a seguir. Un visionario no siempre comprendido (como suele pasar en muchas disciplinas), que entró en los libros de historia con todo merecimiento. Y por todo eso está hoy aquí.

 

El concierto incluye siete de sus cerca de cuarenta oberturas para sus óperas, como si fueran sus “Siete Magníficas”. En orden cronológico según su estreno, La scale di Seta -La escalera de seda- (1812) la compuso cuando apenas contaba con veinte años de edad. La italiana en Argel y Tancredi le abrieron las puertas del triunfo al año siguiente (1813). El Barbero de Sevilla (1816) y La gazza ladra -La urraca ladrona- (1817) le consagraron y después llegaría Semiramis (1823) ya con treinta años. Por último, Guillermo Tell (1829) fue la culminación de su particular y reconocido estilo. Tras ella, en la cumbre del éxito, Rossini enmudeció como operista. A sus 37 años, el autor más aclamado de Europa calló inexplicablemente. En los casi cuarenta años que le quedaron de vida (curiosamente la mitad de ella) apenas compuso alguna obra de carácter más espiritual.

 

El estilo rossiniano de obertura es bastante uniforme: melodías frescas y ágiles, con secciones que anticipan los temas de la ópera. Algunas de ellas comienzan con un tema lento y se reconocen los pasajes in crescendo tan característicos del autor, pero con fragmentos llenos de acentos dramáticos. Los temas viajan por las diferentes familias instrumentales, inclusive las más graves. Todas  desprenden un virtuosismo que exige gran compenetración. El maestro de Pésaro recibió muchas condecoraciones y un gran reconocimento por parte de sus colegas. Tras un encuentro con Richard Wagner, éste declaró que de todos los compositores que había conocido en París, Rossini era el único verdaderamente grande, siendo serio y sencillo.

 

Una vez retirado de la composición en 1829, entre otras cosas se dedicó a su afición favorita: la buena cocina. Los conocidos “Tournedos Rossini” (solomillo con foie, trufa y salsa de vino), así como muchos otros platos, son designados así en su honor. Por tanto, disfruten de este menú rossiniano, que a la vez sirve de aperitivo de la nueva temporada que La Pamplonesa ofrecerá en los próximos meses en este escenario del Teatro Gayarre. No se lo pierdan y ¡¡¡Buen provecho!!!.

 

Luis María San Martín

Euskara

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